sábado, 24 de marzo de 2012

Salmo de la cautividad de Josep Carner



Cada mirada nuestra está empañada;
cada palabra, esclava.
Nuestras vidas abate cada día
quien, por odio a la paz, nos unce al yugo.

¡Oh Dios, que con castigos nos adviertes.
Que el son de nuestro llanto dulce te suene.
Tus siervos aman estas piedras suyas,
se compadecen de su triste polvo.

Da a nuestros días savia de esperanza;
cruel es todo poder si tu mirada huye;
que te obedezca siempre quien a ti se confía:
destruido será quien se creía a salvo de tu enojo.

Tú, que aventajando en piedad a los jueces,
salvas con la mirada al condenado,
levanta los despojos de lo que un día fuimos,
danos alguna prenda de tu benignidad.

Dura el tiempo de prueba una jornada;
tu castigo, una noche.
Nunca será perpetuamente removida
la tierra que has creado.

Que se oiga nuestra voz, que hoy nos ahoga,
en cántico inmortal.
Salva, bajo columnas renacientes,
nuestro solar paterno.

Que el oro de tu asoleo
consuele los barrancos y corone la cima
cuando tu aliento nos retires
y en tierra nos conviertas de la que un día vinimos.



ilustración de Garbi KW http://www.garbikw.com/  

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